En las últimas décadas, varias líneas de evidencia científica respaldan la implementación del ayuno intermitente a través de los beneficios sobre la regulación metabólica de los efectos sobre el ritmo circadiano, el microbioma intestinal, pérdida de peso, diabetes mellitus, esteatosis hepáticas, enfermedad cardiovascular, entre otras patologías.

Sin embargo, se requieren aún más estudios para determinar si el ayuno intermitente, como un estilo de vida, es beneficioso para la salud.

En la actualidad, las recomendaciones para disminuir de peso incluyen consejos para comer regularmente incorporando 5 o 6 comidas diarias. Aunque recientemente ha aumentado el interés en identificar estrategias alternativas de pérdida de peso que impliquen restringir la ingesta de energía durante ciertos períodos del día o prolongar el intervalo de ayuno entre comidas.

Por esto, en las últimas décadas, el ayuno ha aumentado su popularidad como método para la prevención y promoción de la salud.

Ahora bien, ¿QUÉ ES EL AYUNO INTERMITENTE?

Podemos definirlo como una abstinencia VOLUNTARIA de alimentos y bebidas por períodos de tiempo específicos y recurrentes. Es importante determinar a qué tipo de ayuno nos referimos. En el ayuno intermitente, la participación del paciente es VOLUNTARIA. Es decir, el AI, no debe confundirse con inanición, que es un estado de deficiencia nutricional crónica que no es voluntaria ni controlada, y que puede culminar en insuficiencia orgánica y muerte.

Debemos saber que luego de 12 a 36 horas de ayuno, el cuerpo humano entra en un estado fisiológico de cetosis caracterizado por niveles bajos de glucosa en sangre, disminución del depósito de glucógeno en hígado, y la producción en el hígado de cuerpos cetónicos derivados de la grasa, que sirven como fuente de energía.

Sin embargo, las cetonas son más que una fuente de energía para las neuronas, también cumplen importantes funciones de señalización a nivel celular y orgánico, estimulando la biogénesis mitocondrial, manteniendo la estructura sináptica, estimulando la producción y supervivencia de nuevas celulas y aumentando la resistencia de éstas a lesiones y enfermedades.

Debemos considerar los tres parámetros que caracterizan un régimen de ayuno:

1. La intensidad de la restricción de alimentos y bebidas: es decir cantidad, tipo de alimentos y bebidas que pueden permitirse durante los períodos de ayuno. La intensidad de un período de ayuno varía desde la omisión completa de comida y bebida (un ayuno “puro”) a una ingesta mínima de comidas específicas destinadas a mantener el estado metabólico.

2. La frecuencia de los períodos de ayuno

3. La duración de los períodos de ayuno.

Cabe destacar que el régimen de ayuno ideal depende del estilo de vida y la tolerabilidad de cada individuo. El AI no consiste en dejar de comer, sino hacerlo en intervalos de tiempos específicos. Por ejemplo, establecer intervalos de 12 horas donde se organicen las comidas y 12 horas donde se ayune, aunque algunos estudios proponen un ayuno de 16 horas y la ingesta durante 8 horas restantes.

Pero eso dependerá de cada persona y de las recomendaciones que pueda hacer el especialista en nutrición.

En este sentido las dietas de ayuno más conocidas se dividen en:

1. Ayuno de día alternado

2. Ayuno 5:2

3. Alimentación con tiempo limitado

4. Ayuno periódico

5. Dieta que simula el ayuno

A pesar de la evidencia científica de los beneficios del AI, para la aplicabilidad de este tipo de intervención dietética, se deberán tomar en cuenta las siguientes consideraciones:

1. Una dieta con 5-6 comidas está muy arraigada en nuestra cultura y un cambio en ese patrón de alimentación pocas veces es contemplado o aceptado por pacientes o profesionales.

2. Los estudios en ROEDORES apoyan la hipótesis de que el AI y la restricción de alimentos durante la noche, permite mejorar los perfiles metabólicos y reducir los riesgos de obesidad, enfermedades crónicas, diabetes y cáncer.

3. Realizar este tipo de ayuno puede generar hambre, irritabilidad y una capacidad reducida para concentrarse durante los períodos de restricción de alimentos.

4. Los planes de alimentación de ayuno parecen promover la pérdida de peso y pueden mejorar el metabolismo. Sin embargo, se necesita más investigación clínica para evaluar este tipo de restricción energética, ayuno óptimo, tamaño muestral, número de días de ayuno por semana, grado de restricción energética necesaria en los días de ayuno y de ser así, si podría facilitar la mejoría metabólica a largo plazo.

5. Se debe garantizar que se satisfagan las necesidades nutricionales del paciente y proporcionar asesoramiento y educación alimentaria para evitar deficiencias nutricionales.

6. Este tipo de alimentación NO ESTÁ INDICADO para personas que padecen o han padecido trastornos de la conducta alimentaria, tendencia al estrés y ansiedad, niños y adolescentes, Diagnostico de diabetes tipo I, Personas mayores, Mujeres embarazadas, Madres lactantes, Personas con bajo peso.

Autor: MSc. Antonella Cariolo Finamore